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Cómo Instalar y Publicar una Aplicación en Escritorio Remoto

Instala una aplicación en el servidor del entorno, publícala en el panel con sus rutas y asigna acceso a los usuarios que deben usarla.

Publicar una aplicación en Escritorio Remoto tiene dos caras: instalarla en el servidor que sirve las sesiones y darla de alta en el panel para que tus usuarios la vean y la abran.

El entorno trae un Marketplace con aplicaciones de instalación automatizada, pero cuando necesitas un programa que no está en ese listado, lo instalas tú a mano por RDP.

Esta guía cubre el recorrido completo, con foco en la instalación manual, y termina asignando el acceso. Como ejemplo se usa GVim, pero el flujo es el mismo para cualquier aplicación.

👍 Qué consigues

Una aplicación instalada en el servidor, publicada en el entorno con sus rutas correctas y asignada a los usuarios que deben utilizarla.

Antes de empezar

  • Acceder al panel de administración en admin.plenit.com con permisos sobre el entorno.

  • Tener una suscripción de Escritorio Remoto activa. Si aún no la tienes, móntala con el Inicio Rápido de Escritorio Remoto.

  • Tener copiado al servidor el instalador de la aplicación, si vas a instalarla a mano.

  • Usar un usuario con privilegios de administración sobre el servidor y acceso por escritorio remoto.

Paso 1. Abre la creación de la aplicación

En admin.plenit.com, ve a Cloud Services → Escritorio Remoto y entra en la suscripción del entorno. Abre la pestaña Applications, donde ves las aplicaciones ya provisionadas, con su nombre, categoría, tipo de instalación, usuarios con acceso y el menú de acciones (…).

Arriba a la derecha, pulsa Nueva Aplicación y, en la ventana que se abre, Instalar nueva Aplicación.

{/* 📸 CAPTURA 1 · pestaña Applications · Nueva Aplicación › Instalar nueva Aplicación */}

Sección Applications y creación de una nueva aplicación

📘 Marketplace o instalación manual

Si la aplicación está en el Marketplace, te conviene su instalación automatizada desde ese listado.

El resto de esta guía cubre el caso contrario: un programa que no aparece ahí y tienes que instalar tú por RDP.

Paso 2. Conéctate al servidor por RDP e instala

Si la aplicación aún no está en el servidor, conéctate por RDP para instalarla. Usa tu cliente RDP habitual o el botón Conexión RDP, que abre un frontal web: inicia sesión en el portal de usuario cuando se te pida, descarga el archivo .rdp y ejecútalo, e introduce de nuevo la contraseña para completar la conexión.

Ya en el escritorio del servidor, ejecuta el instalador del programa con un usuario con privilegios de administración y completa su instalación como en cualquier Windows. Verifica que ha quedado instalado antes de volver al panel.

{/* 📸 CAPTURA 2 · Conexión RDP al servidor para instalar */}

Conexión RDP al servidor para instalar la aplicación

🚧 Si la conexión RDP no se completa

Vuelve a iniciar sesión en el portal de usuario, descarga otra vez el archivo .rdp y ejecútalo. Introduce la contraseña solo cuando la pidan el portal o la ventana de conexión.

📘 La instalación del software depende de cada aplicación

Esta guía no detalla la instalación interna, porque cambia según el software. Lo que sí necesitas después, sea cual sea la aplicación, son sus dos rutas (Paso 3).

Paso 3. Localiza las dos rutas que necesitas

Para publicar la aplicación, el panel te pedirá dos rutas del servidor:

  • La ruta raíz (directorio de trabajo) donde está instalada la aplicación.

  • La ruta del ejecutable asociado.

Para la del ejecutable, pulsa con el botón derecho sobre el icono de la aplicación, abre Propiedades y, en la pestaña Acceso directo, copia el contenido del campo Destino. Comprueba después que el ejecutable está en esa ruta.

{/* 📸 CAPTURA 3 · Propiedades › Acceso directo › campo Destino con la ruta del ejecutable */}

Ruta del ejecutable en las propiedades del acceso directo

🚧 La raíz y el ejecutable no siempre coinciden

El ejecutable no tiene por qué estar en la misma carpeta que la raíz de la aplicación. Verifica los dos valores por separado antes de seguir, porque en el alta van en campos distintos, y una ruta de ejecutable incorrecta hace que la aplicación no abra.

Paso 4. Da de alta la aplicación en el panel

Vuelve a la ventana de Nueva aplicación y completa los campos:

  • Logo: el icono con el que se mostrará la aplicación.

  • Nombre: el nombre con el que se mostrará en el entorno.

  • Categoría: el tipo de aplicación (Utilidades, Bases de Datos, etc.).

  • Directorio de trabajo: la ruta de la raíz de la aplicación (no la carpeta del ejecutable).

  • Ruta del ejecutable: la ruta del ejecutable, que puede ser distinta a la del directorio.

  • Argumentos del ejecutable: solo si la aplicación necesita parámetros de arranque.

Pulsa Guardar, o Guardar y publicar otra aplicación si vas a dar de alta varias seguidas. El progreso aparece en la sección de alertas y, al terminar, la aplicación figura en la lista.

{/* 📸 CAPTURA 4 · formulario de alta con Nombre, Categoría, Directorio y Ruta del ejecutable */}

Alta de la aplicación con sus rutas

Paso 5. Asigna acceso a los usuarios

La aplicación ya está publicada, pero todavía no la ve nadie: el acceso se asigna a mano. En la lista, abre el menú (…) de la aplicación y pulsa Usuarios. En la ventana, pulsa Añadir usuario, selecciona los usuarios que deben usarla y pulsa Guardar.

{/* 📸 CAPTURA 5 · menú (…) › Usuarios › selección de usuarios */}

Asignación de usuarios a la aplicación

De vuelta en Applications, comprueba que la aplicación aparece disponible y que la columna de usuarios muestra a quienes le diste acceso.

👍 Antes de cerrar, valida

La aplicación figura en la lista de Applications, la columna de usuarios muestra los accesos, el Directorio de trabajo apunta a la raíz correcta y la Ruta del ejecutable al ejecutable correcto.

Conclusión

Publicar una aplicación es enlazar dos mundos: el software instalado en el servidor y su ficha en el panel. Si no está en el Marketplace, lo instalas a mano conectándote por RDP; si está, usas su instalación automatizada.

En ambos casos, la parte que más cuida el proceso son las rutas, porque la raíz de la aplicación y la del ejecutable pueden no coincidir, y el panel las pide por separado.

Una vez dada de alta, recuerda que el acceso no es automático: asignas a mano los usuarios que deben verla. Con eso, la aplicación queda centralizada en el servidor y disponible solo para quien la necesita.

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